Es un chico alto, flaco, que da muy buenos consejos, es solidario, vive con su padre y no práctica deportes.
Él trabaja en el kiosco de su papá y ayuda a las personas con sus consejos. Muchas veces no sabe qué hacer con su vida pero ayuda mucho a los demás.
Todas las mañana Darío se levanta muy temprano y saca a pasear a su perra pelusa, luego abre el kiosco y comienza a atender a la gente, lo que más le gusta es darle consejos y recomendaciones a las personas que van a comprar al lugar.
Él piensa que ayudar lo hace olvidarse de sus problemas y siente que el también necesita el consejo de alguien.
Darío siempre lleva su brazalete de la suerte que le regaló su madre a los cinco años, antes de sufrir un accidente que la llevo a la muerte.
Un dia, Antonio al salir del taller decidió pasar por el kiosco de Darío a comprar algo para comer:
- Hola Darío! Cómo andas?
- Hola Antonio, bien y vos?
- Bien, medio bajón
- Contame, que te paso? Capaz que te puedo ayudar
- Nada, una chica que me tiene enamorado y ni me registra
- Uh... Bueno, yo lo que te recomiendo es que te acerques a hablarle y le cuentes lo que te pasa con ella
- Vos decís? Mirá si se enoja...
-No pasa nada, vos hace lo que sientas que está bien, igual a veces es mejor para los dos que se sepa la verdad, por lo menos terminar como buenos amigos. Vos inténtalo, vas a ver qué todo va a salir bien!
Antonio se sintió muy bien con lo que le dijo Darío, y quedo muy seguro de lo que le iba a decir a Lucía.
El llego a su casa y le contó a Leo que había charlado con Darío sobre Lucía, y le dijo que ya sabia lo que haría el próximo día de taller.
Ravera Y Martorelli
Ravera Y Martorelli
