Una chica alta de pelo castaño llamo la atención de Lucia. Obligada por su madre ella empezó un deporte, en este caso vóley. Como ya sabemos, ella no es muy buena con la actividad física y por esta razón sus ánimos se encuentran peor de lo que estaban.
Lucia con la mirada perdida en algún lado, no se percató de que la estaban llamando. Dirigió la mirada hacia aquella voz masculina que le decía:
_ ¡YA SAL DEL MUNDO DE PRINCESAS Y PONTE CON TU COMPAÑERA!, carajo. Dijo el entrenador balbuceando a lo último.
Lucia ya con el ánimo por el suelo, da pasos lentos hasta llegar a la chica que momentos atrás la había dejado impactada por el gran golpe que le dio a la pelota.
_ Hola soy Ángela ¿y tú? Dijo la chica con una actitud muy simpática.
_ Hola yo me llamo lucia. Dijo ella algo tímida.
Ángela se percató de que los ojos de Lucia estaban cristalizados y decidió preguntarle:
_¿Te encuentras bien?
Lucia con una falsa sonrisa respondió:
_ Sí, estoy bien. Solo algo frustrada porque no me salen algunos movimientos.
_ ¿Segura?, para mi hay algo más.
Ya con un poco más de confianza, Lucia decide contarle todo lo que le había sucedido. Ángela con una sonrisa escucha atentamente.
Lucia le explica como la directora le echo la culpa de que aquella foto que se había viralizado la había mandado ella y le pide que escriba una carta asumiendo la culpa y pidiendo perdón por lo sucedido.
En ese instante, Ángela dejo de sonreír y tenso su mandíbula, mientras Lucia le contaba como Álvaro acosaba a su hermana. Lucia ya con lágrimas en los ojos le conto como Álvaro le había hecho una “propuesta” en forma de amenaza, abusándose de su situación.
Después de haber contado eso, a Lucia se le vino a la mente la frase “…la pasaremos bien…” y estallo en lágrimas.
Ángela dejo de ver la ventana para abrazar a Lucia. En ese instante las dos sintieron esa sensación de confianza como si fueran amigas desde hace años.
Dos semanas después, las dos se encontraban bajo un árbol charlando, y Ángela dice entusiasmada: “¡UNA CARTA!”
Lucia sin entender la miro extrañada y Ángela con una sonrisa le dice: “¡EXPRESA LO QUE SIENTES O PIENSAS EN UNA CARTA!”, por ahí sea más fácil así.
(Victoria Salinas y Sol Cerquetti)
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